"Noche en vela", organizado por Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Cosplay (con desfile, puestos de manga, etc), tambien se van a leer obras de terror y goticas.
Talcahuano 1261
sábado, 19 de marzo de 2011
Nosferatu : Wonderland
Luego del bien recibido single "Bombers" (2010), la legendaria banda inglesa de rock gotico reaparece con su nuevo álbum!
Para sorpresa el disco también trae una versión del tema "Somebody Put Something In My Drink" nada menos que de Ramones, esta canción también fue lanzada en un single del mismo nombre el año 2005, pero esta versión es diferente.Lista de canciones:
01 Horror Holiday
02 Wonderland
03 Jackal
04 Silver
05 Bombers
06 Entwined
07 Black Hole
08 Somebody Put Something In My Drink (Main Mix)
09 Spectre
10 Monument
viernes, 18 de marzo de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
LIBROS: La comida de los vampiros
Michael E. Bell es Dr. en folkorismo de la Universidad de Indiana. Pasó los últimos 20 años analizando casos de vampirismo en EE.UU, para escribir su libro más famoso: “Alimento para los muertos: En el Camino de los vampiros de Nueva Inglaterra” (Food for the Dead: On the Trail of New England’s Vampires). Cukmi lo entrevistó y le preguntó de dónde nace esta idea de que algunos humanos se alimentan con la sangre de sus congéneres.
a danza de los vampiros" de Roman Polanski. 1967Por Marcela Mazzei , Lunes 14 Marzo 2011
Michael E. Bell es Dr. en folkorismo de la Universidad de Indiana. Pasó los últimos 20 años analizando casos de vampirismo en EE.UU, para escribir su libro más famoso: “Alimento para los muertos: En el Camino de los vampiros de Nueva Inglaterra” (Food for the Dead: On the Trail of New England’s Vampires). Cukmi lo entrevistó y le preguntó de dónde nace esta idea de que algunos humanos se alimentan con la sangre de sus congéneres.
CUKMI- ¿A qué se refiere cuando habla de vampiros?MICHAEL- Hay muchas definiciones para vampiro. Una “tradicional” sería algo así como: un cadáver que sale de su tumba por la noche y chupa la sangre caliente de otras personas mientras duermen para mantenerse vivos, al menos en apariencia.
Los vampiros que estudié en el estado de Nueva Inglaterra, en EE.UU., al parecer no salían de sus tumbas ni chupaban la sangre de otras personas. Eran en realidad los cadáveres de familiares muertos, a los que se culpaba de haber causado una enfermedad mortal y desconcertante que durante los siglos XVII y XVIII se llamó tisis (consumption). Ahora se llama tuberculosis y sabemos que es causada por un germen, no por parientes muertos. Mi conclusión es que estos llamados vampiros fueron chivos expiatorios. Parafraseando al investigador de vampiros Pablo Barbero, fueron cadáveres que llamaron la atención de una comunidad en un momento de crisis y se los consideró la causa de la crisis.
CUKMI- ¿Por qué la sangre es el alimento de los vampiros? MICHAEL- Podría conjeturar que la sangre era tan solicitada por los vampiros debido a que durante miles de años se creyó que era la “fuente de vida”, donde residían las fuerzas vitales que sustentan la vida. La frase “la sangre es la vida” aparece tanto en la Biblia como en la novela Drácula.
CUKMI- En la ficción nunca queda claro cuánta sangre necesita un vampiro para “vivir”. ¿Cuántos litros por día?
MICHAEL- Ni siquiera podría hacer una conjetura respecto a la cantidad exacta de sangre que necesitan. En el folklore, los vampiros son categorizados como “aparecidos sedientos de sangre”, lo que sugiere que su apetito por la sangre es insaciable, es decir, nunca están satisfechos. Por lo que cualquier cantidad sería insuficiente y, dado que se supone que los vampiros vivirán para siempre, bueno, eso es un montón de sangre, ¿no?
CUKMI- En la literatura, los vampiros parecen preferir la sangre de las mujeres. ¿Por qué?
MICHAEL- Hmmm… ¿Crees que podría tener algo que ver con el sexo? La mayoría de los vampiros de las novelas góticas son hombres. En los casos en que los vampiros son mujeres (como en la poesía romántica alemana del siglo XVIII y algunas películas contemporáneas), a menudo parecen preferir a las mujeres también. Hay más que un toque de lesbianismo en las historias de las víctimas femeninas de las mujeres vampiro.
CUKMI- Además de sangre, ¿de qué otra cosa se alimentan los vampiros?
MICHAEL- El folklore dice que algunos vampiros devoran carne y órganos vitales, de la misma manera que la sangre. Por supuesto, no existe una separación clara entre la carne y la sangre.
CUKMI- ¿Fueron la tuberculosis y otras enfermedades las responsables de que prosperara la idea de que el vampiro se alimenta de la vida de las personas?
MICHAEL- En el floklore de vampiros de Europa del Este, cualquier serie de muertes inexplicables podía llevar a la búsqueda de vampiros en los cementerios. Pero en los casos de Nueva Inglaterra, la tuberculosis es una enfremedad que siempre se atribuyó a los vampiros. Entonces, ¿qué tienen en común los gérmenes de la tuberculosis con los vampiros? Creo que el vínculo entre vampiros y tuberculosis se explica por la coincidencia entre la cantidad de casos de ataque de vampiros y los síntomas de la tisis.
Tanto los tísicos como los vampiros son muertos vivientes. Los enfermos son cadáveres que caminan esperando morir. Pálidos y perdidos, encarnan la enfermedad y la muerte. Los vampiros son la encarnación de la tisis, un mal que no se ve, pero que poco a poco apaga la vida. Las víctimas de la tisis sufren más por la noche: se despiertan por la tos y el dolor, y a veces describen una sensación de pesadez, como si alguien se sentara en su pecho. A medida que la enfermedad progresa, las úlceras y cavidades se desarrollan en los pulmones y las víctimas empiezan a toser sangre, que les queda en la comisura de los labios y mancha su ropa de cama. A medida que se desvanecen muertos, otros miembros de la familia comienzan a quejarse de los mismos síntomas. Y así avanza y avanza…
LIBROS: EL PASAJE
Visto y releído en perspectiva, Drácula no fue más que un pobre tipo, un perdedor nato (o, mejor dicho, no-muerto), un monstruo de escasa ambición. El conde transilvano –cansado de la Europa más primitiva– apenas quería conocer Londres, seducir a un par de señoritas aburridas de sus novios victorianos y pasarla bien sin molestar mucho.
Tanto tiempo después, las reglas del género y el tipo de sangre han sufrido extrañas mutaciones: ahora los vampiros buscan nada más y nada menos que la dominación mundial, la inserción en una sociedad a someter fingiendo beber sangre artificial y, de paso, convertirse en los chicos más populares del instituto secundario.
Así, el vampiro como virus: como vampirus.
Y aquí llega Justin Cronin con ganas de enmendar tanto absurdo pero tropezando en el intento víctima de su propia nobleza y ambición. Cronin (Nueva Inglaterra, 1962) había firmado dos más que encomiables novelas realistas y “literarias” –los relatos encadenados de dos maestros de colegio secundario en Mary and O’Neil y el drama familiar post-vietnamita The Summer Guest– que lo definían como un más que digno aprendiz de Richard Russo. Es decir: alguien con premios en las paredes del estudio pero poco dinero en el bolsillo. Cabe pensar que una mañana, cansado de estar cansado, Cronin miró a su alrededor, exclamó “¡Vampiros!” (su versión del asunto es que no hizo más que responder a la súplica de su hija de ocho años, cansada de sus libros “aburridos”) y se propuso escribir algo así como La guerra y la paz en plan nosferatu.
Enseguida, propuesta a editorial (trilogía es la palabra siempre mágica), adelanto de casi 4.000.000 de dólares, contrato con Ridley “Gladiator” Scott para la adaptación al cine, y a aletear hasta las cornisas más altas de las listas de ventas. Lo que no está mal, lo que no es condenable; porque las primeras 300 páginas de El pasaje cumplen con creces apoyándose en parámetros no por conocidos menos eficaces yendo de la tecno-jerga a la siempre eficaz niña-frágil-pero-todopoderosa. Aquí hay mordidas a Soy leyenda de Richard Matheson y, muy especialmente, a Salem’s Lot y a The Stand de Stephen King, presentando a una raza de vampiros saltarines que llegan desde ¡¡¡las selvas bolivianas!!! para ser investigados como posible medicina universal y/o arma definitiva por los descerebrados cerebros del Pentágono quienes, por supuesto, los confinan a una instalación de máxima seguridad que no resulta tan segura. Si alguien como un soldado puede pasarle información top-secret al pálido y voraz Julian Assange, imagínense de lo que es capaz un contagiado de lamento boliviano con hambre al que le dejan la puerta abierta. Cronin cuenta todo esto –el principio del fin– con prosa segura e inspirada y, de paso, consigue un personaje inolvidable: el melancólico agente del FBI Brad Wolgast. Pero en la página 309 ocurre algo más terrible que terrorífico: la trama salta casi un siglo en el futuro, aterrizamos en un confuso paisaje post–apocalíptico estilo Mad Max, y Cronin resuelve que ahora lo suyo será una variación anfetamínica, anabólica e hipetrofiada de La carretera de Cormac McCarthy con demasiados personajes parecidos, abuso del recurso “ese que pensabas había muerto sigue vivo”, mal aliento tolkienista, y una avalancha de datos y fechas y fragmentos de diarios cuya aclaración, esperemos, sea exigida con firmeza por la hija de Cronin en las dos próximas entregas.
Nada de esto sucede –ya no se siente inquietud o desilusión alguna– en otra novela vampinfecta recientemente publicada: Oscura (Summa de Letras). Segunda parte de la Trilogía de la Oscuridad firmada por Guillermo Del Toro y Chuck Hogan que –asimilado el gran desencanto que resultó Nocturna– hasta se puede disfrutar con una sonrisa boba intentando no pensar en cuándo terminará la crisis, la crisis económica y no virósica. En cualquier caso, Del Toro y Hogan nos ofrecen de nuevo algo que empezó como proyecto de serie televisiva pero se lee como un videogame en el que los héroes del asunto –dos científicos epidemiólogos, un muchacho, un cazador de vampiros sobreviviente de un campo de concentración nazi, un exterminador de ratas profesional y un luchador mexicano que recuerda un tanto a un freak made by Tarantino– se enfrentan a una plaga de sanguijuelas humanas resueltas, como Frank Sinatra, a ser parte de Nueva York. A la fiesta se suma –en una suerte de guiño a Anne Rice y recordando un poco demasiado a Los vampiros de la mente de Dan Simmons–- un grupo de vampiros de alcurnia a los que no les causa ninguna gracia el descontrolado surgimiento de una nueva clase popular e ilegal de chupasangres dispuestos a emigrar a todas partes sin pagar peaje o impuestos. El final –por el momento– es, sí, oscuro.
De ahí que tal vez resulte recomendable –luego de tanta épica y combate y (continuará...)– llamar a la más modesta pero tanto más hospitalaria puerta de Los Radley de Matt Haig (Reservoir Books). Una muy british comedia de costumbres que funciona bastante bien como cruza de Nick Hornby con aquellas venerables farsas de los Ealing Studios mientras parodia –-apenas subliminalmente– las tonterías de Stephenie “Crepúsculo” Meyer y Charlaine “True Blood” Harris. Haig –cuya novela pronto será filmada por Alfonso Cuarón– propone una aproximación clase media del mito con seres no tan poderosos o inmortales, más preocupados por pasar inadvertidos que otra cosa, y deseosos de no recaer en su “adicción” a la hemoglobina.
No es sencillo, claro.
Y –a destacar la figura del Tío Will– enseguida volvemos a descubrir lo que ya sabíamos desde siempre: pocas cosas tan virulentas y desangran y atemorizan más y tienen los colmillos más afilados que la propia familia.
Tanto tiempo después, las reglas del género y el tipo de sangre han sufrido extrañas mutaciones: ahora los vampiros buscan nada más y nada menos que la dominación mundial, la inserción en una sociedad a someter fingiendo beber sangre artificial y, de paso, convertirse en los chicos más populares del instituto secundario.
Así, el vampiro como virus: como vampirus.
Y aquí llega Justin Cronin con ganas de enmendar tanto absurdo pero tropezando en el intento víctima de su propia nobleza y ambición. Cronin (Nueva Inglaterra, 1962) había firmado dos más que encomiables novelas realistas y “literarias” –los relatos encadenados de dos maestros de colegio secundario en Mary and O’Neil y el drama familiar post-vietnamita The Summer Guest– que lo definían como un más que digno aprendiz de Richard Russo. Es decir: alguien con premios en las paredes del estudio pero poco dinero en el bolsillo. Cabe pensar que una mañana, cansado de estar cansado, Cronin miró a su alrededor, exclamó “¡Vampiros!” (su versión del asunto es que no hizo más que responder a la súplica de su hija de ocho años, cansada de sus libros “aburridos”) y se propuso escribir algo así como La guerra y la paz en plan nosferatu.
Enseguida, propuesta a editorial (trilogía es la palabra siempre mágica), adelanto de casi 4.000.000 de dólares, contrato con Ridley “Gladiator” Scott para la adaptación al cine, y a aletear hasta las cornisas más altas de las listas de ventas. Lo que no está mal, lo que no es condenable; porque las primeras 300 páginas de El pasaje cumplen con creces apoyándose en parámetros no por conocidos menos eficaces yendo de la tecno-jerga a la siempre eficaz niña-frágil-pero-todopoderosa. Aquí hay mordidas a Soy leyenda de Richard Matheson y, muy especialmente, a Salem’s Lot y a The Stand de Stephen King, presentando a una raza de vampiros saltarines que llegan desde ¡¡¡las selvas bolivianas!!! para ser investigados como posible medicina universal y/o arma definitiva por los descerebrados cerebros del Pentágono quienes, por supuesto, los confinan a una instalación de máxima seguridad que no resulta tan segura. Si alguien como un soldado puede pasarle información top-secret al pálido y voraz Julian Assange, imagínense de lo que es capaz un contagiado de lamento boliviano con hambre al que le dejan la puerta abierta. Cronin cuenta todo esto –el principio del fin– con prosa segura e inspirada y, de paso, consigue un personaje inolvidable: el melancólico agente del FBI Brad Wolgast. Pero en la página 309 ocurre algo más terrible que terrorífico: la trama salta casi un siglo en el futuro, aterrizamos en un confuso paisaje post–apocalíptico estilo Mad Max, y Cronin resuelve que ahora lo suyo será una variación anfetamínica, anabólica e hipetrofiada de La carretera de Cormac McCarthy con demasiados personajes parecidos, abuso del recurso “ese que pensabas había muerto sigue vivo”, mal aliento tolkienista, y una avalancha de datos y fechas y fragmentos de diarios cuya aclaración, esperemos, sea exigida con firmeza por la hija de Cronin en las dos próximas entregas.
Nada de esto sucede –ya no se siente inquietud o desilusión alguna– en otra novela vampinfecta recientemente publicada: Oscura (Summa de Letras). Segunda parte de la Trilogía de la Oscuridad firmada por Guillermo Del Toro y Chuck Hogan que –asimilado el gran desencanto que resultó Nocturna– hasta se puede disfrutar con una sonrisa boba intentando no pensar en cuándo terminará la crisis, la crisis económica y no virósica. En cualquier caso, Del Toro y Hogan nos ofrecen de nuevo algo que empezó como proyecto de serie televisiva pero se lee como un videogame en el que los héroes del asunto –dos científicos epidemiólogos, un muchacho, un cazador de vampiros sobreviviente de un campo de concentración nazi, un exterminador de ratas profesional y un luchador mexicano que recuerda un tanto a un freak made by Tarantino– se enfrentan a una plaga de sanguijuelas humanas resueltas, como Frank Sinatra, a ser parte de Nueva York. A la fiesta se suma –en una suerte de guiño a Anne Rice y recordando un poco demasiado a Los vampiros de la mente de Dan Simmons–- un grupo de vampiros de alcurnia a los que no les causa ninguna gracia el descontrolado surgimiento de una nueva clase popular e ilegal de chupasangres dispuestos a emigrar a todas partes sin pagar peaje o impuestos. El final –por el momento– es, sí, oscuro.
De ahí que tal vez resulte recomendable –luego de tanta épica y combate y (continuará...)– llamar a la más modesta pero tanto más hospitalaria puerta de Los Radley de Matt Haig (Reservoir Books). Una muy british comedia de costumbres que funciona bastante bien como cruza de Nick Hornby con aquellas venerables farsas de los Ealing Studios mientras parodia –-apenas subliminalmente– las tonterías de Stephenie “Crepúsculo” Meyer y Charlaine “True Blood” Harris. Haig –cuya novela pronto será filmada por Alfonso Cuarón– propone una aproximación clase media del mito con seres no tan poderosos o inmortales, más preocupados por pasar inadvertidos que otra cosa, y deseosos de no recaer en su “adicción” a la hemoglobina.
No es sencillo, claro.
Y –a destacar la figura del Tío Will– enseguida volvemos a descubrir lo que ya sabíamos desde siempre: pocas cosas tan virulentas y desangran y atemorizan más y tienen los colmillos más afilados que la propia familia.
lunes, 14 de marzo de 2011
THE MISSION: ANUNCIA NUEVO ALBUM " JOKERMAN"
The Mission está de vuelta, no, es una broma. Wayne Hussey, Craig Adams y Hinkler Simón se encuentran actualmente en un estudio de Sussex (Reino Unido) con el batería Budgie ( ex Siouxsie & The Banshees). Grabando un nuevo trabajo que sera lanzado en el mes de Octubre con los shows del 25 aniversario de la banda.
domingo, 13 de marzo de 2011
Chronnenberg :En Tabu Latinoamerica, Nat Geo.
El 13 de Marzo se estrena la nueva temporada de Tabu Latinoamerica...
Repeticiones del Episodio donde aparece Chronnenberg :
1.
... Domingo 20 de Marzo 22:00
2.
Lunes 21 de Marzo 04:00
3.
Miércoles 30 de Marzo 22:00
4.
Jueves 31 de Marzo 04:00
5.
Viernes 8 de Abril 23:00
Domingo 20 de Marzo se emitira por Nat Geo el programa Tabu Latinoamerica donde hace su aparicion, entre otros, Chronnenberg, nuestra banda, En una nota sobre nuestra subcultura, tambien habra imagenes de nuestro show dado en el Segundo South American Gothic Fest... Estan invitados a verlo ...
DOMINGO 20 de Marzo Chronnenberg en Tabu Latinoamerica, por Nat Geo ... 22 hs.
Algunos parrafos extraidos de la pagina de Tabu , Nat Geo:
El gran éxito de Tabú Latinoamérica lleva a NatGeo a presentar una nueva temporada con personajes más sorprendentes, con historias únicas y con temáticas que llevarán a la audiencia a viajar hacia lo más desconocido e impactante de América Latina.
Tabú Latinoamérica contará también la historia de personas que escogen un camino de vida muy distinto a los demás y se unen a tribus o grupos urbanos que, hasta hoy, han sido vistos como clanes sanguinarios y adoradores de la muerte. Y tampoco la niñez queda exenta de representar un tabú: lo que es permitido y aceptado en un país puede ser tabú en otro.
También en el Cono Sur de Latinoamérica, Uxoria, Stig y Femme nos muestran qué tan oscuros son los góticos y qué tanto tiene que ver esta tribu con el satanismo y el vampirismo. Hombres y mujeres apasionados por las ciencias ocultas, la muerte y la sangre se quitan el maquillaje para enfrentar el tabú que cae sobre sus prácticas.
¿Qué hacen los miembros de esta tribu urbana para que muchos los relacionen con el vampirismo y el satanismo? Stig es gótico desde los 18. Según él, sólo allí se sintió identificado, aunque eso levantara las críticas de quienes ven como malo el apreciar la belleza en la muerte y la obscuridad. Hoy Stig vive con Morrigan que también lo acompaña en su estilo de vida, pero además con su hija que ve día a día que su papá es muy diferente a los de sus amigos. Hoy Stig es líder de una banda de música gótica llamada Chronnenberg.
Mauro tiene 24 años y estudia en la universidad, pero inconforme con su pasado creó un personaje totalmente distinto para su vida: Uxoria. Así, él vive su pasión por el mundo gótico. Gracias a que también estudió teatro, Mauro armó una puesta en escena donde su personaje le canta a la muerte y a las penumbras, y su traje refleja a un ser obsesionado por el misticismo propio de la literatura gótica.
Jessica tiene 20 años y, en el mundo que ha creado, ella es Femme. A su corta edad, ella tiene muy claro que pertenece al mundo gótico; su estética y su pasión por la música, cine y poesía la definen como una digna representante de esta tribu urbana. Para Femme es curioso que los demás la miren con asombro, pues pese a todo lo que se piensa de la subcultura gótica, ella se siente alguien común y corriente.
Nota de La Directora - Productora del Programa.
SOBRE TRIBUS URBANAS
Góticos, Punks, Emos y Otakus; mucho se escucha de ellos, pero aprendí que poco se sabe realmente. Fue una experiencia fascinante conocer personas adscritas a estas subculturas y entender cómo la sociedad los ha representado erróneamente en los medios.
Aunque se visten de manera radicalmente diferente a la mayoría, aunque les guste una música que pocos hemos escuchado, aunque su maquillaje y peinado podrían asustar y chocar, son personas como todos nosotros. Entiendo ahora que el interés y la necesidad de pertenecer a una tribu urbana no es tan diferente a jugar fútbol con un equipo cada sábado y ponerse la camiseta de su equipo preferido cada vez que juegue. Todos tenemos la misma necesidad de sentirnos parte de algo y de encontrar una "familia" que escojamos por nuestra cuenta.
Sin embargo, no se puede negar que estas tribus se han destacado por su forma de expresarse y sentir: desde de cortarse las venas hasta gritar contra el status quo con un estilo de música que nunca se había escuchado antes. Y también son capaces de elaborar mundos que pocos conocemos. Debo confesar que en la fiesta gótica donde cantaron Stig y Uxoria, sentí el miedo correr por mis venas. El ambiente oscuro, la música escalofriante, los zombies caminando a mi alrededor, las caras ensangrentadas, todo influyó a crear un mundo al que jamás había entrado y del que jamás me olvidaré.
Repeticiones del Episodio donde aparece Chronnenberg :
1.
... Domingo 20 de Marzo 22:00
2.
Lunes 21 de Marzo 04:00
3.
Miércoles 30 de Marzo 22:00
4.
Jueves 31 de Marzo 04:00
5.
Viernes 8 de Abril 23:00
Domingo 20 de Marzo se emitira por Nat Geo el programa Tabu Latinoamerica donde hace su aparicion, entre otros, Chronnenberg, nuestra banda, En una nota sobre nuestra subcultura, tambien habra imagenes de nuestro show dado en el Segundo South American Gothic Fest... Estan invitados a verlo ...
DOMINGO 20 de Marzo Chronnenberg en Tabu Latinoamerica, por Nat Geo ... 22 hs.
Algunos parrafos extraidos de la pagina de Tabu , Nat Geo:
El gran éxito de Tabú Latinoamérica lleva a NatGeo a presentar una nueva temporada con personajes más sorprendentes, con historias únicas y con temáticas que llevarán a la audiencia a viajar hacia lo más desconocido e impactante de América Latina.
Tabú Latinoamérica contará también la historia de personas que escogen un camino de vida muy distinto a los demás y se unen a tribus o grupos urbanos que, hasta hoy, han sido vistos como clanes sanguinarios y adoradores de la muerte. Y tampoco la niñez queda exenta de representar un tabú: lo que es permitido y aceptado en un país puede ser tabú en otro.
También en el Cono Sur de Latinoamérica, Uxoria, Stig y Femme nos muestran qué tan oscuros son los góticos y qué tanto tiene que ver esta tribu con el satanismo y el vampirismo. Hombres y mujeres apasionados por las ciencias ocultas, la muerte y la sangre se quitan el maquillaje para enfrentar el tabú que cae sobre sus prácticas.
¿Qué hacen los miembros de esta tribu urbana para que muchos los relacionen con el vampirismo y el satanismo? Stig es gótico desde los 18. Según él, sólo allí se sintió identificado, aunque eso levantara las críticas de quienes ven como malo el apreciar la belleza en la muerte y la obscuridad. Hoy Stig vive con Morrigan que también lo acompaña en su estilo de vida, pero además con su hija que ve día a día que su papá es muy diferente a los de sus amigos. Hoy Stig es líder de una banda de música gótica llamada Chronnenberg.
Mauro tiene 24 años y estudia en la universidad, pero inconforme con su pasado creó un personaje totalmente distinto para su vida: Uxoria. Así, él vive su pasión por el mundo gótico. Gracias a que también estudió teatro, Mauro armó una puesta en escena donde su personaje le canta a la muerte y a las penumbras, y su traje refleja a un ser obsesionado por el misticismo propio de la literatura gótica.
Jessica tiene 20 años y, en el mundo que ha creado, ella es Femme. A su corta edad, ella tiene muy claro que pertenece al mundo gótico; su estética y su pasión por la música, cine y poesía la definen como una digna representante de esta tribu urbana. Para Femme es curioso que los demás la miren con asombro, pues pese a todo lo que se piensa de la subcultura gótica, ella se siente alguien común y corriente.
Nota de La Directora - Productora del Programa.
SOBRE TRIBUS URBANAS
Góticos, Punks, Emos y Otakus; mucho se escucha de ellos, pero aprendí que poco se sabe realmente. Fue una experiencia fascinante conocer personas adscritas a estas subculturas y entender cómo la sociedad los ha representado erróneamente en los medios.
Aunque se visten de manera radicalmente diferente a la mayoría, aunque les guste una música que pocos hemos escuchado, aunque su maquillaje y peinado podrían asustar y chocar, son personas como todos nosotros. Entiendo ahora que el interés y la necesidad de pertenecer a una tribu urbana no es tan diferente a jugar fútbol con un equipo cada sábado y ponerse la camiseta de su equipo preferido cada vez que juegue. Todos tenemos la misma necesidad de sentirnos parte de algo y de encontrar una "familia" que escojamos por nuestra cuenta.
Sin embargo, no se puede negar que estas tribus se han destacado por su forma de expresarse y sentir: desde de cortarse las venas hasta gritar contra el status quo con un estilo de música que nunca se había escuchado antes. Y también son capaces de elaborar mundos que pocos conocemos. Debo confesar que en la fiesta gótica donde cantaron Stig y Uxoria, sentí el miedo correr por mis venas. El ambiente oscuro, la música escalofriante, los zombies caminando a mi alrededor, las caras ensangrentadas, todo influyó a crear un mundo al que jamás había entrado y del que jamás me olvidaré.
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